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Título original: Schindler's List
Fecha de estreno: Ya estrenado

Sinopsis de La lista de Schindler

Oskar Schindler, un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, organiza un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis. Después de la invasión de Polonia por los alemanes, consigue, gracias a sus relaciones con los nazis, la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación le hace prosperar rápidamente. Su gerente, también judío, es el verdadero director en la sombra, pues Schindler no tiene el menor conocimiento industrial.

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Crítica de 'La Lista de Schindler' (1993)

Crítica de la película La Lista de Schindler, donde se narra la historia del miembro del Partido Nazi Oskar Schindler durante la Segunda Guerra Mundial.

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Hay películas que deberían declararse "Patrimonio de la Humanidad" y ésta debería ser una de ellas. Ya forma parte del imaginario colectivo y sus imágenes del Holocausto han pasado a la historia del cine como las más desgarradoras. Hay grandes películas que han venido después como "El pianista" que desarrolla mejor el hambre que se pasó en la guerra pero las imágenes de la Lista de Schindler son imposibles de olvidar. Aún recuerdo cuando la vi por primera vez en el cine y lo mucho que me impactó la escena de la ducha y las de los fusilamientos. Esta película es un canto al respeto por el ser humano, sea de la raza, origen o de la religión que sea. Es el amor hacia la vida. Descansen en Paz aquellos que murieron en la guerra y aquellos que hicieron algo por mitigar el sufrimiento de cualquier ser humano.

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Me quedo con este reflexión de Billy Wilder, uno de los mejores directores de la historia hablando de esta película:
Ayer vi «La lista de Schindler», por tercera vez, y la semana que viene iré otra vez con mi mujer. En realidad, a ella no le gustan las historias de guerra, pero esta película, Dios mío, no es una película, es toda una experiencia. Un documento sobre la verdad.Después de verla me sentí tan estremecido que no pude pronunciar ni una sola palabra en la hora siguiente a la proyección. Al resto de los espectadores les sucedió lo mismo que a mí, no dudaron en sacar sus pañuelos para secarse las lágrimas a lo largo de las más de tres horas que dura la historia.Pasados los primeros diez minutos me había olvidado por completo de que se trataba de una película. Ya no me fijaba en los ángulos de la cámara ni en los asuntos técnicos; estaba fascinado por el realismo total de la narración.Los primeros minutos de la cinta recuerdan a los noticiarios semanales de la época. En este caso, para reflejar un ambiente verdaderamente real, el sistema de realización que se requiere resulta muy complicado. Pero créanme, las escenas son tan auténticas que hasta provocan escalofríos.Yo perdía una gran parte de mi familia en Auschwitz -mi madre, mi padrastro, mi abuela- por lo que durante la película volví a sentir todo el dolor que ya experimenté entonces.Presencié en la pantalla cómo los nazis reunían a un montón de judíos; cómo los metían en los trenes y los deportaban con destino a las cámaras de gas; y mi mirada se dirigía a las colas de personas, mi madre tenía que estar en alguna parte entre la multitud, pero no la pude encontrar.Hacía tiempo que había olvidado que estaba frente a una película. Porque, en realidad, es mucho más que una película: «La lista de Schindler» es un hito. Recuerdo pocas historias que tengan tanta fuerza; que me hicieran saltar en el asiento del cine. Terminé tan afectado, tan conmovido... Sólo puedo nombrar tres películas de esta categoría: «El acorazado Potemkin», «La batalla de Argel» y «La lista de Schindler».No sé si ustedes lo saben, pero en un principio fui yo quien quiso rodar «La lista de Schindler». Cuando se publicó la novela, en seguida se me ocurrió la idea de que había que hacer una película inspirada en los acontecimientos que la narración contaba.Hablé con la Universidad, pero el estudio ya había comprado los derechos para Spielberg. Él mismo estudió, durante algún tiempo, la posibilidad de que yo dirigiera la película y que él fuera el productor.O viceversa: que yo fuera el productor y él, el director. Pero, al final, aquel proyecto no pudo prosperar, y Steven Spielberg prefirió encargarse de todos los detalles.Además -durante el rodaje de «La lista de Schindler»- Spielberg estaba trabajando en el montaje de «Parque Jurásico». Imagínense: por la noche, después de rodar, las escenas de los dinosaurios llegaban a Polonia vía satélite, y él las montaba. Estaba realizando dos películas gigantescas a la vez.Este hombre es excepcional. Le considero el más grande director de nuestro tiempo. Además, quiere donar los ingresos de taquilla de «La lista de Schindler» para un fin benéfico. Es verdaderamente extraordinario.Estoy convencido de que este año, por fin, recibirá el Oscar. Yo siempre he votado por él, pero esta vez nadie podrá evitar su triunfo. Es cierto que «El piano» es también una película maravillosamente realizada, a pesar de que me quedé traspuesto un par de veces mientras la veía, pero no lo comenten por ahí. No, ninguna otra película se acerca a «La lista de Schindler», entre ellas hay un mundo de diferencias.Spielberg nos alcanza en pleno corazón; la película perdura en nuestra memoria meses después de haberla visto. Y éste es un fenómeno poco frecuente en la actualidad. Normalmente, el miércoles ya no se acuerda uno de la película que fue a ver el lunes. Eso mismo le escribí exactamente a Spielberg.Le envié un fax y me contestó con una careta muy amable. Le escribí: No tengo ni idea de cómo habría realizado yo la película, pero sé que no podría haberla hecho mejor. La sensación que cada vez experimento con menos frecuencia es el respeto; y ante «La lista de Schindler» siento un profundo respeto.Ahora tengo mucha curiosidad por conocer cómo se recibirá la película en el país de los cabezas rapadas. En Alemania, en Austria, en sitios como Karlsruhe o Linz. ¿Torpedearán los neonazis la proyección? ¿Habrá gente que vaya y quiera enfrentarse a este desagradable capítulo de la historia, o preferirá suprimirlo de su memoria?La función más importante de esta película es que deja constancia, de una vez para siempre, de que esos horrores realmente ocurrieron. No debemos olvidarlo.Con los años, el polvo se acumula sobre la historia, y ésta se olvida: los jóvenes, que crecen hoy en día sin tener conciencia de ello, ya dudan de que haya ocurrido algo tan horrible en el cultivado país de Goethe. La mentira de Auschwitz.Tonterías -afirman algunos- los campos de concentración, las cámaras de gas, eso sólo existe en la fantasía de los judíos.En esos casos yo siempre me permito la siguiente pregunta: si los campos de concentración y las cámaras de gas no eran más que imaginaciones, hagan el favor de decirme dónde está mi madre. ¿Dónde puedo encontrarla?

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-¿Qué vais a ver, papá?-La lista de Schindler, hijo.-¿Y qué película es esa?-Una que dicen que es muy buena, hijo.-¿Y puedo verla?-No, hijo.-¿Por qué no, papá?-Porque es basada en hechos reales y es muy dura, hijo.-Pero yo ya soy muy grande, ya puedo verla papá.-Lo siento hijo, cuando seas mayor ya la veras...
Y ahí estaba yo, mirando por la rejilla de la puerta a ver que podía ver, no podía distinguir nada, únicamente veía que era en blanco y negro, viendo que no tenía oportunidad de verla me fui a la cama a dormir mientras mis padres y mis hermanos contemplaban la belleza de la cruda realidad pasada en formato de ficción, ahora ya puedo entender el por qué no dejaron ver esa película esa noche, ahora sí lo entiendo...
Después de esa noche jamás volví a pensar en aquella película, que era completamente ajena a mí y me era realmente indiferente, sin embargo un día me la encontré dentro de un pequeño armario, la cogí y me acordé de la noche en la que la vio mi familia y me acordé de la noche en la que ignorando su calidad me fui a la cama sin volver a intentar (aunque seguramente en vano) a ver la película, mire la contraportada: duración aprox. 187 (lo que no era un punto a su favor, sinceramente), no recomendada a menores de 13 años... Entonces algo se encendió dentro de mí, la curiosidad y el morbo de poder ver una película que años atrás me prohibieron su visión pudieron conmigo y fui corriendo a enseñárselo a mi padre, orgulloso de tener la edad suficiente de verla, entonces aceptó mi petición y decidió que ya "grande" y ya podía verla, una pizca de felicidad pasó fugazmente cerca de mí...
Sin embargo, días después de saber que tenía la oportunidad de verla, volví a olvidarme de ella, y volví a dejar correr la visión de una obra de culto (que entonces no sabía que lo era), pero otro día vi la oportunidad, la vi en clase, por partes y además los primeros 40 minutos los vi en versión original subtitulada en inglés (el resto lo vi subtitulado en español), sin embargo ninguno de estos elementos hicieron que aborreciera la película, ni su guión, ni sus actores, ni su fotografía en blanco y negro, nada, entonces ya sabía que era una de las mejores películas de la historia, realmente me sentí tan orgulloso como el día en que me la permitieran ver sin yo aprovecharlo...
Aquí están los resultados, un 9 y vuelvo a sentirme orgulloso de haberla visto, de haberla disfrutado, de haber realizado mi olvidadizo sueño de poder verla...
Esta película es el bien absoluto.

Responder 26 1 0 0

Una vez fui a una protectora de animales para adoptar a un perrito. Fue lo más horrible de mi vida.
Había perros aterrados, otros se agarraban a los barrotes como si estuvieran pidientode que los llevaras con ellos.
Yo me llevé uno, uno que me miraba fijamente, quieto, y que gemía cada vez que le miraba o me iba de su lado.
Era un galgo cojo y maltratado, y no tuve ninguna duda cuando decidí que su mirada era para mi.
Tengo a un perro maravilloso al que adoro, pero lloro cada noche pensando en los que tuve que dejar atrás, mirándome desde sus jaulas.
Salvé a uno, pero ¿a cuántos dejé atrás?
Fumo, bebo vino y me permito caprichos, pero ¿merece la pena eso ante todo lo que podría hacer por ellos?
No tengo sitio, no tengo una renta suficiente para mantener a más animales de los que tengo. Esa es mi parte racional. Pero sigo preguntántome porqué nunca somos capaces de hacer algo más. Con todo.
Esto es sólo una alegoría, pero que se puede aplicar a todo.
¿porqué nunca hacemos más? ¿porqué preferimos sentarnos delante de la televisión viendo atrocidades mientras comemos tranquilamente sin implicarnos realmente en las atrocidades que se suceden día a día en nuestra vida?
Esto ocurrió porque nadie era consciente realmente de la barbarie que se estaba cometiendo . O eso o nos daba igual. No se qué es peor.

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