Vista
Pendiente
Título original: The Invention of Lying
Fecha de estreno: Sin información

Sinopsis de Increíble pero falso

En un mundo donde no existe la mentira, ni siquiera como concepto, donde todos dicen siempre la verdad sin pensar en las consecuencias, Mark Bellison (Ricky Gervais), un perdedor nato, desarrolla inesperadamente la capacidad de mentir y pronto se da cuenta de que la falta de sinceridad tiene grandes ventajas. En ese tipo de sociedad, Mark no tiene problemas para prosperar y hacer fortuna inventándose historias que todo el mundo cree a pies juntillas. Desgraciadamente, la única persona que no se deja atrapar por sus mentiras es la mujer a la que ama.

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Equipo técnico

Mejores críticas

ALERTA PARRAFADA.

Esta película no es la mejor que he visto. Pero le he puesto un nueve.

¿Por qué?

(intentaré ser poco preciso, pero por si acaso, aviso spoilers)

Siendo sinceros, en algunos momentos el exceso de sinceridad de los personajes que pueblan el mundo de esta película llega a hacerse cargante. Una carga necesaria, eso sí, porque si no tuviésemos esos primeros quince minutos antes de la primera mentira saturados de verdades agobiantes creo que no comprenderíamos en toda su magnitud por qué esa primera mentira es tan poderosa. Sencillamente pensaríamos "oh, mira, la gente tiene que ser sincera", pero probablemente no nos daríamos cuenta de que no es que tengan que ser sinceros: es que no sabrían ser otra cosa y punto.

Es a raíz de esta primera mentira que empezamos a comprender la magnitud de un mundo en el que todo el mundo dice siempre la verdad: nadie cuestiona una mentira por el simple hecho de que nunca han tenido que poner en duda la palabra de nadie. Pero hay algo más: el peso de una verdad absoluta en todos los aspectos de la vida puede ser capaz de aplastar a alguien. Así, por ejemplo, vemos que alguien que acepta la realidad de que siempre estará solo no deja de pensar en el suicidio o que una persona mayor encerrada en una residencia es incapaz de sonreír ante la perspectiva de una vida de dolor seguida de una muerte ineludible. Y todas estas personas seguirán así hasta que alguien capaz de mentir (y a quien ellos serán incapaces de rebatir) les proporcione esperanza.

Y esto nos lleva a comprender una cosa: la esperanza, la fe, el creer en algo que podría pasar aunque todavía no hayas visto ninguna papeleta para que suceda, son estrictamente mentiras (en tanto que no son realidades demostrables, son cosas que queremos que pasen pero no podemos saber si pasarán); pero son mentiras piadosas, necesarias para sobrellevar el peso de la vida. Así que llegamos a un punto en el que la gente no sólo cree en las mentiras del protagonista porque no sepan hacer otra cosa: empiezan a creer porque QUIEREN creer. Porque lo necesitan.

Curiosamente, llegamos a un momento en la historia en la que una mentira alcanza una difusión global. Todo el planeta se la cree. Todo el mundo empieza a vivir de una forma diferente por esta mentira. Así que, como todos lo han hecho a la vez... en realidad no ha cambiado absolutamente nada.

Todo esto dejando aparcada la historia de amor que lucha con unos convencionalismos socialmente aceptados incluso en un mundo devastadoramente honesto como éste. Una historia que nos muestra que, en el amor, a veces nos conformamos con lo que queremos aunque no sea TODO lo que queremos... y que, por tanto, en ese mundo del que hablo, la gente es sincera consigo misma y SABE que no lo tendría todo, así que seguirían buscando rechazando la oportunidad de ser felices sólo por el miedo a no ganar.

Como podéis ver, no se trata de una película fácil de digerir. Es una buena comedia, con momentos muy divertidos, una historia de amor aceptable, pero que a ratos te deja pensando "¿Qué diablos estoy viendo?". Pese a todo, en esta película Ricky Gervais se marca una meta muy ambiciosa: partir de una premisa sencilla (un mundo idéntico al nuestro salvo por una única diferencia) y NO SALIRSE DE ELLA EN NINGÚN MOMENTO. Y eso no es fácil: personas que hablan cuando no deberían, anuncios aburridos porque sólo son un señor diciendo que quiere que le compres, películas que no son más que narradores sentados en una butaca leyendo hechos históricos porque cualquier otra cosa sería ficción... Cuando tienes a un único personaje que se salta las reglas, es muy fácil caer en la tentación de llevar poco a poco a los demás personajes a su terreno hasta acabar haciendo de ese mundo uno más fácil de narrar, pero Gervais se mantiene en sus trece toda la película, de principio a fin. Y eso convierte a esta comedia romántica normalita en una pequeña genialidad capaz de hacerte reflexionar.

Recomiendo como mínimo un visionado. Y si después resulta que te ha gustado, bueno... Lo más honesto sería reconocerlo y recomendarla a quien creas que le puede gustar ;)

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Puntuaciones

5.830 valoraciones
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