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Título original: The Apartment
Fecha de estreno: Sin información

Sinopsis de El apartamento

C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un modesto pero ambicioso empleado de una compañía de seguros de Manhattan. Está soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para sus citas amorosas. Tiene la esperanza de que estos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa. Pero la situación cambia cuando se enamora de una ascensorista que resulta ser la amante de uno de los jefes que usan su apartamento.

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¿Por qué 'El apartamento' es la película favorita de todos los universitarios intensitos? *Este artículo contiene spoilers mortales de necesidad, pero es que si no has visto la peli te deberíamos dar con un cazo.

Puede que el sensacionalista titular que te ha traído hasta aquí haya desatado tu ira y desconformidad por sentirte retrospectivamente intensito y con la desagradable sensación de que este artículo no...

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El apartamento me hace reír, emocionarme, estar nervioso. Wilder juega con los planos (la cara de Lemmon cuando descubre de quien es el espejo, el ruido de la botella de champán, etc..) dándole emoción a la película. Unos diálogos de vértigo, cuando J. Lemmon le dice; el espejo se ha roto, y ella le responde; lo sé, me gusta así, me veo tal y como me siento. O cuando dice MacLaine; cuando se sale con un hombre casado, una nunca debe ponerse rimmel.
Por no hablar de los actores, un Jack Lemmon que comenzaba su éxito (años 60) después de hacer "Con faldas y a lo loco", y demostraba en películas como esta el pedazo de actor que era, capaz de transmitir emociones, capaz de conseguir que el espectador sienta lo que siente. Y una Shirley estelar.
El apartamento es una reflexión que le sirve al hombre moderno, ¿Cuánto podemos dar para conseguir el éxito? ¿Cuánto podemos aguantar hasta revelarnos?. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?.

Habrá a gente que no le guste tanto la película, otros (como yo) que simplemente la aman por como es. Ya no hay cine como este. Ya no hay cine en general.

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Me siento descolocado, y es que a la hora de puntuar "El apartamento" me he dado cuenta de que los dieces que ya he puesto son excesivos, no se lo merecen, de que todas esas películas que están en favoritas, no merecen estar ahí, y de que con tanto 10 y tanta favorita, me faltan números para "El apartamento" y necesito urgentemente otra categoría. La siguiente valoración de la película está escrita por alguien que llevaba tiempo sin sentir algo tan fuerte viendo cine, alguien que, desde "Annie Hall" no había sonreído de satisfacción, de alegría, de profundo agradecimiento por tan buenos momentos cuando han aparecido las letras de "The end". En definitiva, alguien que no está en sus cabales, un loco por el cine. Alguien emocionado.

La comedia más agria de Billy Wilder, tan divertida como descorazonadora, con algunos de los diálogos más demoledores que he oído nunca, frases lapidarias, durísimas, inteligentísimas, dolorosas, mordaces, bestiales. La mezcla entre drama y comedia es perfecta, sutil, a ratos ríes y a ratos todo es amargo, ¿no es todo como la vida misma? La sonrisa de MacLaine es adorable, toda ella lo es, a uno le entran ganas de atravesar la pantalla y abrazar a esa pequeña vestida con uniforme de ascensorista. Como también entran ganas de abrazar al pobre Lemmon, otro al que la vida trata a patadas.

La conversación del bar no sólo es una de las escenas más brillantes y profundas de la película, sino una de más más espectaculares que he visto nunca (y no es la única genial de esta película). Es dura, sincera, directa y cercana. Una maravilla en forma de diálogos entre dos colosos de la interpretación, la dulce Shirley MacLaine y el carismático Fred MacMurray. He llegado a mi casa del cine (benditos reestrenos de clásicos) y me la he visto tres veces en DVD, y la sigo viendo de nuevo. Conmovedora, bella y demoledora, como todo el discurso de la película, y todo ello sin recurrir a un solo gramo de sentimentalismo. Así se hacen las grandes obras, así que escriben los grandes dramas, y las grandes comedias, de humor elegante, sutil, inteligente, elaborado. Wilder era un genio, y esta es su genialidad.

Sólo puedo decir que conforme la película avanzaba, sentía que no sólo me estaba gustando, que no sólo me estaba transmitiendo algo, que no sólo me sentía dentro de la película, con ganas de abofetear a unos, ayudar a otros y acompañar a Baxter en la cena de Nochevieja, no, no sólo eso. Yo era parte de la película, sentía lo que ellos sentían y vivía lo que ellos vivían. Hacía tiempo que no me sentía así viendo una película, hacía tiempo que una obra audiovisual no me transmitía tanto, que no me hacía sentir esas emociones. Hacía tiempo que los guiones no me parecían tan perfectos, hacía tiempo que el blanco y negro no era tan bello.

Hacía tiempo que no se me veía como hoy cuando han aparecido los títulos de crédito, con los ojos brillantes de emoción, una indescriptible sensación en el cuerpo y una sonrisa involuntaria en mi rostro... qué grande es el cine y qué bellos momentos.

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Puntuaciones

5.958 valoraciones
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