Vista
Pendiente
Título original: Rumble Fish
Fecha de estreno: Sin información

Sinopsis de La ley de la calle

Rusty James (Matt Dillon) es un joven que sueña con volver a los tiempos de las pandillas juveniles para emular a su hermano mayor (Mickey Rourke), que en su día fue líder de una de ellas y que arrastra una reputación de rebelde e intocable como “el chico de la moto”. Pero ahora su hermano ya no está, pues hace dos meses que se marchó, y a Rusty le han citado para una pelea…

Reparto

Ver reparto completo

Equipo técnico

Mejores críticas

La ciudad se despierta en calles vacías y vertidos de humo sin procedencia. El cielo se abre en rápidos destellos y las nubes aceleran el paso al sobrevolar los edificios de la ciudad fantasmagórica. Bajo un puente, un cartel reza: "El chico de la moto reina". En cuatro imágenes, el maestro Coppola nos transporta a lo que parece ser la periferia industrial de una ciudad mediana en el corazón de los Estados Unidos. Allí, Rusty James (la versión más auto-consciente y megalómana del Dallas de rebeldes)es un joven delincuente y gandul que se dedica a pasar el día jugando al billar con su pandilla y a pelearse contra otros grupos. Pero ya nada es lo mismo. Las bandas desaparecieron hace años, la droga acabó con ellas. En su romanticismo, Rusty sueña con ser como su hermano, "El Chico de la moto", el antiguo líder de la banda más poderosa de la ciudad, sueña con la vuelta de las bandas, pero todo se acabó, incluso el Chico de la Moto se largó.
Esta premisa nos sitúa en una historia de una profundidad casi inextricable. El blanco y negro nos invita a observar ese mundo a través de la mirada del Chico de la moto, una mirada onírica, reveladora, en la que el tiempo es el objeto de obsesión. Un mundo en el que las peleas y las muertes parecen la fórmula para regresar a una Edad de Oro que brillaba por su ausencia. El chico de la moto lo sabía, un genio callejero sin la ambición de ser algo, que nació en el lado equivocado del río y que, como todos los reyes sin reino se entregó al exilio para luego volver como un observador silente, la figura de un linaje perdido, Una figura isabelina cuyo final es previsible (en un sentido literario). Para él nada tiene suficiente importancia, sólo esos peces a los que otorga color, unos peces que arremeten contra su reflejo, muriendo contra una amenaza inexistente, sin valor. Quizás si hubiesen crecido fuera de la pecera. Si hubiesen nadado hasta alcanzar el vasto océano, habrían encontrado un lugar para cada uno de ellos. Quizás...

Responder 10 1 0 0
Ver todas las críticas

Puntuaciones

1.148 valoraciones
  • Muy buena
  • Buena
  • Regular
  • Mala
  • Muy mala

Popularidad

6.862 seguidores

Compartir

Acabas de marcar como visto tu primer episodio