Crítica de Eduardo Pascual en Black Mirror: Bandersnatch

Como han dicho por ahí, es difícil valorar esta primera película interactiva que nos trae Netflix. Por una parte, es la primera vez que se hace algo así en el mundo del cine y me imagino que el esfuerzo que se ha tenido que poner en el rodaje debe de haber sido titánico; pero también es verdad que la mecánica de toma de deicisiones no es muy diferente a lo que ya veíamos en juegos de Telltale. Aún así, creo que puede funcionar si los próximos títulos que incorporen esta función realmente merecen la pena por su contenido y no tanto por la novedad, porque, seamos sinceros, el contenido de Bandersnatch, sin ser malo, está por debajo de lo que nos tenía acostumbrados Black Mirror (exceptuando la escena en la que Stefen y Colin se reunen para "salir del hoyo", que es magnífica. Pero, en líneas generales, la moraleja es más difusa que nunca, ya no estamos hablando de un futuro distópico ultradigitalizado; sino de... ¿la ilusión del libre albedrío?
Por otra parte, y aunque hay momentos en los que uno siente que verdaremente está formando parte de la historia (especial mención merece cuando nos da la oportunidad de comunicarnos con Stefen y revelarle que es un personaje de una ficción para Netflix, un servicio de streaming del siglo XXI), siento que realmente no tomas decisiones que cambien dramáticamente la historia: el juego tiene buenas o malas valoraciones y el protagonista acaba muerto, libre o encarcelado; pero no hay ningún giro que haya llegado a llamarme del todo la atención.
Eso sí, tengo que agradecer a Netflix el hecho de que se anticiparan y preparan la película de tal forma que, sabiendo que íbamos a querer probar varios finales, una vez llegues a uno te den la posibilidad de cambiar ciertas decisiones importantes de forma fácil y rápida; lo cual hace que ver todos los desenlaces, si así lo deseas, no sea un tedio tremendo.
Se lleva un ocho porque yo que sé.

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