Crítica de Sergio Risquez en The Leftovers

The Leftovers no es solo una serie, es un juego. Un juego al que solo puedes jugar tú solo.

Damon Lindelof y Tom Perrota ponen las fichas sobre el tablero. Ellos las mueven como si de dioses se tratasen, cambian el destino de cada ficha, de cada personaje, con sus movimientos.

Mientras, tú solo puedes ver las nuevas posiciones de las fichas, pero no sabes la intención ni el movimiento realizado. Tú tratas de descifrar que movimientos hacen Lindelof y Perrota, intentas comprender lo que las acciones de los personajes/fichas representan. ¿Qué quiere decir este gesto? ¿Por que ha hecho eso? ¿Donde desembocará está acción? No lo sabes, Damon y Tom sí.

Ves lo que pasa, pero no se queda ahí, hay "más". Ese "más" es la parte en la que tú entras en el juego. Tratas de resolver los enigmas, comprender lo que pasa más allá de verlo. Pero no siempre hay una única posibilidad, no hay una única explicación para cada movimiento. Y es que en este juego las pautas y las reglas las pone Damon, pero tú te encargaras de seguir el juego, de darle una explicación. Por eso acabas jugando solo, puedes jugar con otros pero acabareis separandoos, o puedes hacer trampas y pedir que os lo expliquen sin darle al coco, pero entonces el juego te aburrirá y lo dejarás. Porque mientras ves las acciones vas descifrando y cuando te das cuenta ya han pasado los 45 minutos. Si no descifras nada y simplemente eres un televidente los 45 minutos se te harán tediosos y abandonarás el juego.

Una serie brutal.

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Javier Perez
Me encanta el juego que me propones, la empezare aver, es cierto que el no se saber algo hace que desarrolles la imaginacion y a mi eso me atrae.
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