Crítica de igneo galo en Treme

Hoy me entero que los prehistóricos nómadas siguen viviendo en esta ciudad del demonio donde conviven vicio y pecado.
Desde rica cocina a instrumentos de todos los tamaños y estilos, tal es la variedad que nos ofrece Treme, ofrece risa, emoción, transmite enfado y esperanza. Siempre he considerado arte a aquello que te hace sentir.
Identifico nómadas con indios, pues, ¿no tienen que salir de la ciudad cada vez que el viento les amenaza? y, de forma paradójica, son de viento los instrumentos que más destacan en esta ciudad donde las fiestas son el pan de cada día y donde llamar a un entierro ceremonia es un craso error.
Asimilo a los indios y músicos con la tradición, no una tradición repetitiva y desfasada, sino como máxima expresión del arte, como algo a favor del vivir.
El movimiento de la serie es supremo, comparándola con una banda que suena como ella, sigue sus ritmos. Aún así, cada interprete de ella es único el artista de su propia vida. Eso si, siempre dispuesto a plantar cara, a aunar la banda para que los enemigos, sea cual sea su poder y número, tengan una batalla en la que el resultado nosotros ya lo sabemos.
¿No nos levantamos todos los días a trabajar?¿No nos quejamos siempre de haber trabajado?
Viaja al Treme viajero, viaja a la lucha por la esperanza de libertad.

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oye ya vale no?
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