Crítica de Juan Carlos Martínez en 12 hombres sin piedad

Esta película viene a demostrar y deja bien claro que el alma de una película es y siempre será el guión.
Es increíble cómo en una sola habitación y con 12 personas (actorazos, eso si) puede crearse una película de 100 minutos que además puede considerarse como una auténtica obra maestra, y que no cansa ni aburre en ningún punto de la misma, con un mensaje que nos recuerda que cada mínimo detalle importa y que no hay que tomar decisiones a la ligera, más aún cuando la vida de una persona está en juego.
También podría verse como una crítica a una sociedad en la que los más desgraciados son siempre los que salen perdiendo, y cómo cualquier persona, incluso aquellas pertenecientes a un jurado, puede dejarse llevar en un momento dado por sus prejuicios.

Personalmente, otra de las cosas que me ha fascinado de esta película es la forma en la que se representan diferentes personalidades de la sociedad con cada uno de los miembros del jurado; desde el que va con la mayoria, preocupándose solamente de sí mismo y de sus problemas; pasando por el que tiene prejuicios derivados de sus propias experiencias, así como aquel que los tiene debido a su vida acomodada, hasta el que sigue sus principios con determinación, razonando sus pensamientos y sabiendo rectificar cuando alguien expone un hecho irrefutable.
9/10

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