Crítica de Lourdes Ávila Calmaestra en Antes del anochecer

Es una película espléndida, que sin embargo creo que no puedes disfrutar por completo si no has visto las dos anteriores. Esta trilogía ha sido la vida de dos personas. La primera trataba sobre el amor joven, sobre la ilusión, todo lo que quedaba por hacer. La segunda fue el reencuentro esperado, el anhelo de lo que pudo ser y de lo que debió ser. Pero esta es distinta. Con un amor ya consumado, Jesse y Céline se enfrentan a algo mucho más peligroso: la rutina, el paso del tiempo y los sueños que se quedan por cumplir. Ya no son aquellos veinteañeros que pasaron una noche en Viena, con toda la vida por delante. Es importante que para ver esta película conozcas cuales eran sus aspiraciones, sus formas de pensar, que conectes con ellos desde un principio para darte cuenta de lo que realmente te están contando. Quizás si es la única que ves creas estar viendo una simple pareja de cuarentones que no paran de discutir. Pero no es así. Es la evolución de una pareja, del amor, el mundo real que irrumpe en ese ideal amoroso que nos quieren vender en las películas románticas. No son películas fáciles de ver si no conectas con ellas desde el principio. El constante diálogo hace que a muchos se les hagan pesadas, y lo entiendo. Aún así creo que cada frase es una joya. Cada detalle, cada mirada, cada gesto...todo es perfecto. Es romanticismo puro.

Mención especial para Ethan Hawke y Julie Delpy, los cuales puedes llegar a creer que son pareja de verdad. La naturalidad con la que trabajan y sus aportaciones a los guiones son imprescindibles.

Gracias Richard Linklater por regalarnos esta historia de amor y este estupendo final. Aunque para mi esto no ha acabado todavía. Espero volver a ver a Jesse y Céline dentro de nueve años.

Responder 34 1 0 1