Crítica de Manuel González Crespo en Celda 211

Cine español que decepciona, esto es lo que define a este filme. Cuándo te arriesgas a ver algo hecho en la industria cinematográfica española te esperas encontrar cosas como las siguientes y que en esta película no incluyeron, para nuestro disgusto:

1. No hay escenas de tetas sin venir a cuento (para unas que aparecen son de una embarazada). Con lo mucho que nos gustan a todos y todas.
2. Para un Badem que aparece no es Javier
3. No la dirigen los directores de siempre.
4. No hay ni dos escenas de cama, ya no digamos las 10 escenas que suele haber de media.
5. No salen tetas operadas.
6. No va sobre la Guerra Civil.
7. No hay prostitutas.
8. ¡Por Dios! ¿Por qué nos quitaron las tetas?

[ironía=off]

A veces el cine español se viste de gala y nos trae esta clase de cosas que, desde luego, no nos esperamos. A veces sacan sus camisas floreadas y colores chillones para traernos una historia digna de contar, con evolución en los personajes, con cambios dramáticos y con mucha crítica social, pero no de la de siempre.

Además, el reparto es un lujo a pesar de no introducir a alguno de los míticos y cansinos actores de siempre, destacando sobre ellos el papelazo de Luís Tosar o de un irreconocible Luís Zahera, en el papel del yonki lugarteniente de Malamadre (conocido por los gallegos como Petréleo, en su papel de Mareas Vivas).

No es recomendable, es obligatoria para aquellos que, como yo, no soportáis el cine español. Os va a cambiar la cara.

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Sergio Ramirez
La crítica empieza en el cuarto párrafo.
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